EN LA CALLE Y EN EL SINDICATO

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Una vez más en las calles. Como cada 1º de Mayo, participamos en esta jornada de lucha por los derechos de la clase trabajadora y salimos a luchar y a seguir reivindicando mejoras en las condiciones de vida y trabajo de las asalariadas y asalariados. Porque la situación que hoy vivimos sigue distando mucho del confort y bienestar que se nos vende desde las diferentes instancias del poder político y económico.

Iniciamos el primer trimestre de 2019 con el mayor aumento del paro de los últimos 6 años, mientras que la calidad de la contratación sigue siendo cada vez peor: precariedad, temporalidad, fraudes de ley, falsos autónomos... todo ello revestido bajo los mantras neoliberales de la flexibilidad y el emprendimiento. Por otra parte, la pérdida del poder adquisitivo de la mayoría de la población ha aumentado hasta el 2,3%, al tiempo que las diferencias entre ricos y pobres se agudizan, hay más millonarios y hay también muchos más hogares sin ingresos ni recursos (617.000 en concreto, y más de 2 millones de niños en riesgo de pobreza, y creciendo), amén de un ascensor social que más que averiado parece trucado para el beneficio de unos pocos: si naces pobre, morirás pobre. Por si fuera poco, si los efectos de la crisis de 2008 aún no han sido contrarrestados, parece cada vez más claro que no tardará en venir unanueva recesión.

De forma paralela, venimos asistiendo en los últimos años al crecimiento de las posturas ultraderechistas a lo largo y ancho del mundo, fenómeno que ha calado también en nuestro país. Más allá del aumento del voto a formaciones de extrema derecha, dicho fenómeno manifiesta su expresión en el ataque y el cuestionamiento a derechos conquistados y ampliamente asentados y en el empeño constante por conquistar la mentalidad de unas sociedades que, ante el deterioro de valores como la solidaridad y el apoyo mutuo, la tolerancia, la igualdad y el pensamiento y acción colectivos, corre grave riesgo de caer en las garras de la extrema derecha.

Por suerte, amplios y potentes movimientos sociales mantienen su presencia en la calle para frenar al fenómeno ultra y para continuar trabajando en pro de una sociedad más justa y más libre. El feminismo, el ecologismo o la incombustible lucha contra los desahucios son algunos ejemplos que mantienen viva la esperanza en la contención de ideologías retrógradas y reaccionarias y en la transformación social en pro de un mundo en el que de verdad merezca la pena vivir.

Sin embargo, estas luchas no son por sí mismas suficientes, y la toma de las calles, si bien es imprescindible, se queda coja si nos olvidamos del sitio en el que pasamos la mayor parte de nuestro día a día: el trabajo. Es necesario llenar los sindicatos y trasladar al entorno laboral los conceptos de igualdad, justicia y solidaridad. En CNT tenemos claro que, sin un sindicalismo fuerte que denuncie y revierta los abusos patronales y que proponga, a su vez, un modelo alternativo de producción y consumo, el cambio social será parcial y desde luego insuficiente. Solamente mediante latoma de conciencia y la organización sindical se puede poner solución a los problemas que mencionábamos más arriba y que nos afectan a todas y todos nosotros como clase. De abajo arriba, de igual a igual, de forma honesta y sin buscar el privilegio o el beneficio propio, siempre pensando en colectivo. Esta es nuestra estrategia: la lucha por nuestros derechos en el trabajo, avanzando en la organización como trabajadoras, y la lucha por nuestros derechos en la calle, junto a todas aquellas personas y colectivos que se movilizan contra el capitalismo, el fascismo y la explotación. Y este es nuestro objetivo: una sola clase obrera.


Contra la destrucción capitalista, contra la intolerancia ultraderechista, respuesta anarcosindicalista.

 

¡¡CUENTA CON CNT!!

 ¡¡VIVA EL 1º DE MAYO!!

 ¡¡VIVA LA CLASE TRABAJADORA!!