COMUNICADO DE LA CNT DE GUADALAJARA EN LA CONCENTRACIÓN DE APOYO A LOS TITIRITEROS

 

POR LA RETIRADA DE TODOS LOS CARGOS A LOS INTEGRANTES DE “TÍTERES DESDE ABAJO”

El pasado viernes 5 de Febrero a Raúl García y Alfonso Lázaro, a los ya archiconocidos componentes de “Títeres desde Abajo” se les detuvo durante la interpretación de su obra “La Bruja y Don Cristóbal”, bajo la acusación de enaltecimiento del terrorismo. Aunque tras cinco días sin libertad entre rejas, -uno de ellos, en los calabozos de la policía- salieron el día 10, continúa la acusación por el supuesto delito, lo que implica entre otras medidas cautelares la comparecencia diaria en el juzgado o en la comisaría y la entrega del pasaporte.

Tras el apoyo que han recibido desde muy diversos entornos a lo largo y ancho del país y frente a la mediatización del caso por parte de todos y cada uno de los entes institucionales y privados del aparato envilecedor del estado -jueces, policías, políticos y medios de desinformación- desde CNT Guadalajara queremos estar presentes y solidarizarnos para exigir la inmediata retirada de cargos que se les imputan, la devolución de sus herramientas de trabajo (los títeres), el pago de los salarios que el Ayto. de Madrid se niega a pagar por rescisión del contrato y la retirada de la denuncia del Ayto de Madrid. Por eso estamos hoy en la calle, para dar respuesta a los actos represivos que desde el estado se acomete contra la cultura y el libre pensamiento –muy propio de las viejas dictaduras- , pero aun más contra la guerra declarada al movimiento libertario.

Éste es precisamente el motivo por el que Raúl y Alfonso compusieron la obra “La Bruja y Don Cristóbal”: las maquiavélicas artimañas y operaciones que la policía dirime constantemente al movimiento libertario para criminalizarlo. Operaciones como Pandora y Piñata entre otras, en donde se realizaron varias detenciones por supuestos “delitos de organización criminal con finalidad terrorista”, un espectáculo institucional de rentabilidad mediática-política de unos pocos titulares.

 Es en esta tesitura cuando en donde se tejen todas las actuaciones policiales que parten del Estado con la única finalidad de reprimir a los que no concebimos sus abusos, estamentos ni privilegios. La historia se repite en todos los casos: una víctima incómoda para el Estado, una autoridad que da fe de lo que se le antoje dar fe porque su palabra prevalece ante la víctima, una ley o delito opresor-censurador que supuestamente se ha incumplido, un juez politizado que ejecuta la pena, unos medios desinformativos que tergiversan y acomodan a su interés la repercusión social y unos partidos políticos que sacan rédito electoral de la carnicería que se ha generado.

Vamos a centrarnos en contar lo que pasó y la trama de la obra: El día 5 de Febrero la compañía artística estaba representando la obra (tras un contrato previo firmado con el Ayuntamiento de Madrid) dentro del programa cultural de los carnavales. Hay que decir que anteriormente había sido ya representada en otros lugares sin que acaeciera ningún tipo de problemática, como es el caso de Granada cuyo alcalde, por cierto, pertenece al PP.

Pues bien, en dicha actuación parte del público asistente se sintió molesto con la obra y en vez de desvincularse del propio evento puesto que no se ajustaba a sus credos políticos (lo lógico habría sido levantarse y marcharse dejando que el que quiera pudiera disfrutar de la obra), llamaron a la policía municipal para denunciar un supuesto delito por enaltecimiento del terrorismo. La policía acudió y procedió a detener a los dos integrantes de Títeres desde Abajo, detención de dudosa legitimidad y cuanto menos criticable, ya que los artistas estaban realizando su trabajo, siendo parte del mismo el recrear escenas ficticias. La policía ni tan siquiera tenía conocimiento del argumento de la obra, no eran conscientes de lo que allí se estaba representando como para tomar tal decisión, ¿o sí…?. Siempre nos quedará la duda.

Tras la interrupción del espectáculo por parte de la policía, comienza el banquete carroñero del resto de buitres del espacio político-social y judicial:

- La prensa, fiel a la fácil fórmula “noticia impactante y difícil de comprobar”, publicó la denuncia tal cual, sin contrastarla con la versión de los acusados, dando por resultado un relato completamente erróneo y alejado de lo que es la obra. En el contenido de las noticias se subrayaba la exaltación del terrorismo por medio de una pancarta con el lema de “Gora Alka-ETA”, sacando así esta expresión del contexto la trama. Asimismo, se habla de asesinatos y violaciones a monjas y jueces.

- Los partidos políticos de la oposición en el Ayto. de Madrid aprovecharon para arremeter contra la alcaldesa de Ahora Madrid y de esta manera sacar rédito electoral. Mientras el propio Ayuntamiento , que presumía de tolerancia y libertades sociales, ante el peso de las feroces críticas de la oposición, en lugar de defender su propuesta cultural y a las dos personas contratadas, pide disculpas públicas y denuncia a los dos titiriteros y decide romper el contrato y no abonarles lo pactado por su trabajo. Es decir vuelve a tener la misma actitud de aquellos “viejos partidos” que tanto detestaban.

- El juez de la Audiencia Nacional, el señor Ismael Moreno Chamarro, que proviene del franquismo y que fue inspector de policía desde 1974 a 1983, tuvo precisamente en esa época una querella por falsificación de diligencias en un caso, lo que evidencia que las artimañas en cuanto a abusos de autoridad e imparcialidad de policías y jueces no es de hoy día, sino herramienta habitual e histórica en la labor de condenar al disidente ideológico.

 

 

Al respecto, y para indicar unas necesarias aclaraciones, debemos relatar lo que es, en realidad, la obra. En esencia, “La Bruja y don Cristóbal” procura representar, bajo las figuras recurrentes de cuentos y teatros, la “caza de brujas” al movimiento libertario que anteriormente hemos comentado, al estilo “Operación Pandora y Piñata”.

A continuación nos detendremos en analizar la obra “La Bruja y don Cristóbal”. Su tema es la caza de brujas a la que está siendo sometido el movimiento libertario y la forma que adopta es el subgénero teatral de títeres de cachiporra con todas sus características.

La obra está protagonizada por una bruja, que representa a las personas de mala fama pública, y que por las visicitudes del argumento se tiene que enfrentar a los cuatro poderes que rigen en la sociedad, esto es: la Propiedad, la Religión, la Fuerza del Estado y la Ley. La protagonista está en su casa, y, en primer lugar, su vida es interrumpida por la aparición del “Propietario”, que resulta ser el legítimo poseedor legal de la casa donde vive. Bajo la forma de los muñecos, los adultos podemos comprobar que el propietario decide aprovecharse de la situación para violar a la bruja (nada de monjas violadas); en el forcejeo, la bruja mata al propietario. Pero queda embarazada, y nace un niño. Es entonces cuando aparece la segunda figura: una monja, que encarna la Religión. La monja quiere llevarse al niño, pero encuentra resistencia en la bruja, y en el enfrentamiento, la monja muere. Es entonces cuando aparece el Policía, que representa la Fuerza del Estado, y golpea a la bruja hasta dejarla inconsciente, y tras ello, construye un montaje para acusarla ante la Ley, colocando una pancarta de “Gora Alka-ETA” sobre su cuerpo, que intenta mantener en pie para realizar la foto, como prueba. A partir de este montaje policial, surge la cuarta figura, que es la del Juez que acusa y condena a muerte a la protagonista, sacando una horca. La bruja se las arregla para engañar al juez, que mete la cabeza en su propia soga, y acaba ahorcado. El relato continúa algo más, pero esta es la esencia de lo que transcurre, y donde se encuentra toda la polémica. Puede parecer violento, pero no lo es más que tantas otras obras del ya citado género de los títeres de cachiporra.

Resulta sorprendente que dos personas acabasen detenidas por una cuestión de si la obra es para mayores de doce o de dieciocho años. Es más, los integrantes de Títeres desde Abajo nunca mencionaron que esta obra fuese para niños, como puede comprobarse en su blog: dividen sus obras en las dedicadas a todo el público, “Teatro Popular”, y las específicamente para niños, “Espectáculos Infantiles”. “La Bruja y don Cristóbal” no aparece en esta última sección, por lo cual no se puede acusar a Títeres desde Abajo de engaño o de intentar atraer a un público determinado.

Si la situación no fuese trágica, hasta nos hubiéramos reído de esta ironía de la vida: haces una obra para criticar el control y la represión a la población bajo el pretexto del terrorismo y acabas en la cárcel sufriendo lo mismo que criticabas. Cuando el auténtico terror no son estos dos artistas. Lo verdaderamente terrorífico son sus políticas económicas, laborales y sociales. No nos puede afectar la “violencia” ejercida por unos títeres y mirar para otro lado con la violencia de los antidisturbios, los despidos masivos, los robos de las clases políticas y empresariales (leasé corrupción), la actitud criminal ejercida contra los emigrantes subsaharianos en Ceuta y Melilla, los desahucios ...

Es, por tanto, absolutamente inexistente el enaltecimiento del terrorismo y queda en evidencia que la cultura les hace daño y por eso la condenan. Esto un buen reflejo de la calidad democrática que se nos vende diariamente. La libertad de expresión les duele, pero solo la de ciertos movimientos no canalizados en las urnas.

Con este acto convocado por CNT Guadalajara queremos mostrar nuestro apoyo a Alfonso y Raúl y sumarnos así a todas las muestras de solidaridad y concentraciones que se están convocando a lo largo y ancho del Estado español.

Pedimos la completa retirada de cargos y acusaciones que recaen sobre ellos, la devolución de sus herramientas de trabajo (los títeres), así como que se les paguen los salarios que se les deniegan por la rescisión del contrato. 

¡POR LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN! ¡POR LA CULTURA LIBRE!

¡SI NOS TOCAN A UNX NOS TOCAN A TODXS!