COMUNICADO DE CNT GUADALAJARA RESPECTO AL DESFILE DEL DÍA DE LAS FUERZAS ARMADAS

NI EJÉRCITOS, NI MONARQUÍA

       El próximo sábado 27 de mayo se celebrará en Guadalajara el desfile del Día de las Fuerzas Armadas, el primero con Cospedal como Ministra de Defensa. El motivo es la supuesta recuperación económica, que posibilita llevar el desfile fuera de Madrid, donde se ha celebrado durante los últimos cuatro años al conllevar menos gastos económicos. Esa supuesta “recuperación económica” podrá notarse en las cifras macroeconómicas, pero no así en el día a día de los trabajadores, que seguimos sufriendo en múltiples aspectos las consecuencias derivadas de la crisis del 2008.

      Desde CNT Guadalajara nos oponemos frontalmente a un acto de tales características, que supone una de las mayores exhibiciones de militarismo y al que acudirán, además de la cúpula militar y el Ministerio de Defensa, los Reyes de España. Nuestra oposición a semejante acto de despilfarro económico y de apología de una serie de valores que consideramos lo más despreciable de la sociedad, viene motivada por lo siguiente.

      En primer lugar, entendemos que las Fuerzas Armadas, máximas representantes del militarismo, no deberían tener cabida en ninguna sociedad que pretenda defender la paz, la justicia, la igualdad y la libertad. El militarismo representa valores tan negativos como la obediencia, la jerarquía, la sumisión, la competitividad, la desigualdad, el patriarcado, el racismo y la xenofobia, la violencia... Construir una sociedad justa, libre y en paz pasa por criticar y desechar aquellos organismos, instituciones o personalidades que reproduzcan los valores que acabamos de enumerar, puesto que su apología y reproducción no es sino un impedimento en la consecución de dicha sociedad. Frente a estos valores queremos hacer hincapié en la necesidad de transmitir conceptos como la solidaridad y el apoyo mutuo, la cooperación, el respeto y la tolerancia en la resolución de conflictos, así como el desarme y la no violencia.

      Por otro lado, queremos señalar la complicidad y complementariedad entre el militarismo, el Estado y el capitalismo. Estos tres elementos se necesitan mutuamente para poder reproducirse y perpetuarse. Los valores propios de los Ejércitos, citados anteriormente, tienen una función ideológica en la supervivencia del mundo capitalista. El Estado, por su parte, utiliza al militarismo y sus ideales patrióticos para dividir el mundo en naciones, en muchos casos enfrentadas entre sí, ocultando el principal conflicto de fondo que es el conflicto de clase, el que enfrenta a los trabajadores con los capitalistas. Es por ello que frente al patriotismo queremos resaltar la importancia del internacionalismo, de la solidaridad entre los pueblos y de la unión de los trabajadores de todos los países, independientemente de los intereses de los Estados a los que pertenezcan. A su vez queremos rechazar las numerosas guerras imperialistas y neocoloniales perpetradas, en la mayoría de los casos, por Estados que se dicen a sí mismos democráticos y luchadores por la paz. Estos Estados, haciendo alarde de una hipocresía mayúscula, han demostrado una y otra vez su desprecio por la paz y por los Derechos Humanos promoviendo o protagonizando guerras, desestabilizando regiones y sociedades enteras, provocando, directa o indirectamente, la violación de Derechos Humanos y expoliando innumerables recursos a pueblos enteros. Y es que la guerra forma parte del sistema capitalista y de los Estados que lo defienden; la guerra es un negocio y un medio más de expansión de los mercados y del imperio del dinero; el Ejército y la guerra solo sirven a los intereses de la clase dominante.

      Otro aspecto a criticar es el gasto militar. Desde CNT apostamos por el gasto 0, no estamos a favor de ningún presupuesto militar, por pequeño que éste sea. Pero es que además tenemos que denunciar el aumento del gasto militar que se viene produciendo en los últimos años, tanto en el Estado español como a nivel internacional. Los países miembros de la OTAN, organización de la que España forma parte, se comprometieron en 2014 a destinar un mínimo del 2% del PIB a sus gastos en Defensa antes de 20251. En España el gasto actual está en torno al 0,92% del PIB, cifra que, al elevarse al 2% como marca el compromiso actual, supondría un gasto de 12.000 millones de euros anuales, el equivalente a dos meses de paga completa de las pensiones por jubilación, y convirtiéndose en el mayor presupuesto militar desde el franquismo. En el presente año, el presupuesto del Ministerio de Defensa ya ha aumentado un 32% respecto al año pasado: de 5.734 millones de euros ha pasado a 7.576. A esto hay que sumarle más dinero de los Fondos de Contingencia y otras partidas militares que, sin pertenecer a Defensa, se ocultan en otros Ministerios u organismos: Organismos Autónomos de Defensa, I+D militar (Industria), las Clases Pasivas del Estado -pensiones militares- (Seguridad Social), gastos en organismos como la OTAN (Exteriores), Guardia Civil (Interior), CNI… Este incremento del gasto militar contrasta con los constantes recortes que se vienen sucediendo desde años atrás en materias de Sanidad, Educación o Servicios Sociales. En vez de reducir gastos militares para invertir en estas materias, invertir en cultura o invertir en programas de solidaridad con otros pueblos, la inversión en materia militar no se cuestiona. Cospedal lo dejó claro en unas declaraciones hechas en marzo en Washington, tras una reunión con el secretario de Defensa estadounidense: “Si no tenemos garantizada nuestra defensa y nuestra seguridad, da igual tener garantizado el subsidio de desempleo, la sanidad pública o la mejor educación, porque lo primero que necesita un país es seguridad.” Las prioridades de la señora ministra están claras, y estas palabras se comentan por sí solas. Así se entiende mejor cómo, tras la presidencia de María Dolores de Cospedal en la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha entre 2011 y 2015, la situación de los servicios sociales en la región es nefasta, habiendo sido Castilla-La Mancha líder en recortes sociales de toda España. Recortar en ayudas sociales o becas, sin problema; ¿recortar en gastos militares? “La respuesta es breve y sencilla: no” Palabras de la propia ministra. El traer el desfile del Día de las Fuerzas Armadas a Guadalajara es otro “logro” de Cospedal para la Comunidad (un desfile que el año pasado costó 136.000 euros).

       Respecto a los soldados del Ejército español activos en el extranjero, actualmente hay cerca de 3.000, aunque para el mes de junio la cifra ascenderá a más de 3.300, la más alta de los últimos años (en diciembre de 2015 había 2.200), ya que se van a enviar tropas a una misión de la OTAN en Letonia para reforzar la política de contención de Rusia. Aunque España no está participando de forma oficial en ninguna guerra, la presencia de militares españoles en El Líbano, Irak, Turquía, Mali, Túnez, Senegal, Afganistán, República Centroafricana, etc. principalmente en misiones de la OTAN, de la UE, de Naciones Unidas y de la Coalición Internacional contra el Dáesh es, cuanto menos, un dato a tener en cuenta a la hora de valorar la posición española en la geopolítica internacional, cada vez menos tendente a la resolución pacífica de conflictos y a la ayuda humanitaria.

      No podemos olvidarnos tampoco del tremendo negocio que supone el comercio de armamento. España ha subido a la cima, situándose en el sexto puesto mundial como país exportador de armas, alimentando con esas ventas conflictos que desangran a regiones enteras y contribuyendo a las constantes violaciones de Derechos Humanos perpetradas por países clientes como Arabia Saudí. Relacionado con esto tenemos que señalar también la complicidad entre grandes empresas militares y el Estado español. El enorme gasto en programas de armamento que se realiza desde el Ministerio de Defensa u otros como el de Industria beneficia enormemente a empresas como General Dynamics-Santa Barbara, Airbus Defense and Space, Navantia o Indra; el Estado, a través del SEPI (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales), es el accionista principal de estas tres últimas. A esto hay que sumarle la estrecha relación de algunos políticos con la industria militar, caso del ex ministro de Defensa Pedro Morenés. Como ocurre con las eléctricas, se produce una situación de preferente trato de favor del Gobierno para con la industria militar, que prácticamente vive de la parasitación del Estado.

      Sobran, como vemos, las razones para oponernos frontalmente al militarismo y para rechazar sus actos de propaganda y autoafirmación, como lo es el desfile del próximo 27 de mayo. El Ejército no representa sino lo peor de nuestra sociedad, es portador de una serie de valores totalmente opuestos a la paz, la libertad y la autonomía de los pueblos y los individuos, además de suponer unos gastos económicos aún más incomprensibles en este contexto de crisis. No hay mayor amenaza para la paz que las Fuerzas Armadas y todo lo que ellas conllevan. El mando supremo de este organismo, que también aparecerá por Guadalajara el día 27, es el Rey. No concebimos una institución, como lo es la Monarquía, más opuesta a la igualdad y la democracia en el sentido más amplio del término. Nuestro rechazo a su visita a Guadalajara es, también, pleno. Por todo esto, desde CNT decimos:

¡¡NI EJÉRCITOS, NI MONARQUÍA!!
¡¡NO A LOS GASTOS MILITARES!!
¡¡NO A LAS GUERRAS DEL CAPITAL!!
¡¡NO AL DESFILE DEL 27 DE MAYO!!

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1 Los datos y las informaciones que aparecen en este artículo han sido extraídos de los diarios digitales El Confidencial, La Marea y eldiario.es y de artículos, publicaciones e informes de los portales web de los grupos antimilitaristas Tortuga, Insumissia y Mujeres de Negro Contra la Guerra.