El corralito español


El corralito español
Por Juan Armada*

Muchos economistas consideran que no estamos ante una verdadera crisis, sino que más bien esta es una buena oportunidad para crecer y tener nuevas ideas. Así nos lo recuerda la enciclopedia virtual que se puede consultar en internet.

Todo comenzó con los activos tóxicos conocidos como subprime, que tanto afectaron al sistema financiero yanqui, pero que según los propios bancos y economistas, el sistema financiero español apenas fue afectado por ellos. Aun así, en un par de meses se dejó de hablar de dichos activos tóxicos y comenzaron los expedientes de regulación de empleo, los cierres de empresas, las fusiones y absorciones, a chupar más y más de las ubres del Estado, y más y más paro.

Ahora le toca a las Cajas de Ahorros. ¡Dicen los políticos que hay que despolitizarlas! No es un chiste. Es un chiste malo. Más paro, prejubilados y más dinero para financiar sus fusiones y absorciones. ¿Quién decía que la Seguridad Social iba a entrar en banca rota porque no hay recursos? Ahora de la chistera salen 90.000 millones de euros para el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), con el que se financiará la reconversión de las Cajas de Ahorros. Este fondo nos costará a cada contribuyente 2.500 euros en impuestos.

Pero, ante una crisis en la que no se arruina ningún empresario, y las grandes corporaciones siguen ganando mucho dinero en la bolsa, a pesar de que siguen despidiendo trabajadores, uno se pregunta: ¿será todo esto debido a la crisis o hay algo más?

En el año 2006, los periódicos de economía se hacían eco de la batalla ganada por la UE (agente privatizador) contra las Cajas de Ahorros alemanas, para que éstas pudiesen pertenecer a inversores privados, lo cual, una vez conseguido en Alemania, serviría de precedente para el resto de países de Europa que disponen de entidades similares, como España.

Ya en el mes de mayo de este año, en los periódicos de economía españoles, se daba a conocer la pretensión del gobierno de reformar la regulación de las Cajas de Ahorros, para que éstas pudiesen acceder al mercado de capitales como si fuesen bancos, y así capear la crisis…

En síntesis: a río revuelto, ganancia de pescadores. Esta crisis es el momento perfecto para acelerar el calendario de privatizaciones, reajustes, reconversiones, fusiones, subida de impuestos y pérdida de derechos laborales y sociales que nunca dejarán de estar en la agenda del buen economista.

Hasta que no se acaba un combate, no se puede bajar la guardia… y esta sociedad hace tiempo que ha sido derrotada por el hedonismo y los trabajadores por sus sindicatos. Hay que recuperar las viejas ideas y las organizaciones clásicas de las que se dotó el movimiento obrero, para frenar estos mismos problemas y otros más graves con los que se enfrentó hace más de 50 años, con mucha mayor eficacia y dignidad.

Es preciso recuperar los ideales, la ética, la actitud y los métodos de organización y acción de antaño, para poder recuperar el tiempo que se perdió en debates de si ¿ir por aquí, o por allá, o para casa? ¿Dónde están los oportunistas que nos llamaban ilusos? Vanidad de vanidades, que diría Antonio Machado.

 

*Juan Armada, columnista en el periódico cnt y afiliado a la CNT de Vigo