El 11N, ¡que se pare todo menos nuestra lucha!

Mientras los políticos nos piden paciencia y moderación, vemos cómo se incumplen derechos, se precariza el empleo y se pretende que aceptemos como inevitable perder lo que tanto costó conseguir. Debemos luchar por reducir la jornada de trabajo a 30h semanales sin pérdida salarial. Además exigimos una mejora de las condiciones de trabajo, anteponiendo la salud de las trabajadoras ante el capital.

El coste de la vida y los beneficios de las empresas se disparan, los salarios apenas han ganado poder adquisitivo. El 11N tenemos la oportunidad de demostrar quién genera esos beneficios y recuperar la plusvalía robada de nuestro esfuerzo. Dejemos de vivir para trabajar. Exigimos un aumento de los salarios en todos los sectores, incluido el salario mínimo.

Los distintos gobiernos llevan años aumentando la edad de jubilación, con el silencio ocasional de algunos sindicatos y desarrollan su plan de privatizar las pensiones. Hay que enfrentar estas políticas: reduzcamos la edad de jubilación a los 60 años y subamos las pensiones.

Frente a los ataques a los servicios públicos y la creciente deriva privatizadora la CNT va a luchar siempre por defender una sanidad, educación, medios de extinción de incendios y demás servicios públicos y autogestionados.

La patronal amenaza con impugnar la huelga general del 11N. Señalando y amenazando a quienes alzan la voz y luchan por un mundo mejor y más justo. Mediante su Ley Mordaza, quieren que tengamos miedo, que nos callemos, pero no lo van a conseguir.

Queremos que se reconozca la función social de la vivienda, que se reduzcan los alquileres y que nadie pierda su hogar por no poder pagar. Que no sea un negocio. Queremos que nuestras vidas valgan más que los beneficios de unos pocos.

Sabemos que ninguna negociación será suficiente si detrás no hay una clase trabajadora organizada, dispuesta a defender sus derechos y a conquistar los que todavía le niegan.

Los problemas que sufrimos individualmente tienen una causa común, el capitalismo, y necesitamos respuestas colectivas.

La huelga es nuestra herramienta. La solidaridad, nuestra fuerza. La organización, nuestro camino.

El 11N, ¡que se pare todo menos nuestra lucha!

¡Por nuestros derechos, por nuestras vidas, por una vivienda digna!